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Editado por el Nov 8, 2016 en Provincia y Esteban Echeverria
Los artículos de terceros son exclusiva responsabilidad de los respectivos autores.

LA COLUMNA DE JORGE ASIS

LA COLUMNA DE JORGE ASIS

,LA BANELCO PERSUASIVA
País indefenso, regalado para hacer negocios financieros.
Tío Plinio querido,

La Banelco de Mauricio se hace respetar. Es milagrosamente útil para persuadir sindicalistas. Cautivar a líderes de “organizaciones sociales”, que se la llevan “viva”.
Reciben más espiritualismo con Macri que con La Doctora y su cuñada Alicia, La Fotocopia.

Afuera de la Banelco disciplinaria quedaron los muchachos combativos de Pablo Micheli, El Neo Ubaldini de la CTA. Y los educandos de Yasky, el Hugo Blanco de las uñas limpias.
El Tovarich Yasky es el gigante que se atreve, con palabras creíbles, a brindar lecciones precipitadas de leninismo, entre los inconvenientes fervores de la Plaza de Mayo.

Aunque nadie lo haya registrado, El Hugo Blanco, en las arengas, se refiere, tío Plinio querido, a la “clase dominante”, ¿se acuerda?
Como Los Ghiodi. Rodolfo y Orestes, nunca Américo.
Alusión que desecharían por anticuada, con gesto desdeñoso, los representantes del cambio.
Los cambistas innovadores que se inspiran en Jaime Durán Barba, El Equeco, en dupla con el poderoso Marcos Peña, El Pibe de Oro, y con Hernán González Illa, autor de Cambiemos, o Alejandro Rozitchner, el filósofo positivo de la alegría y del confort. Expresionistas del pensamiento que privatizaron, para la mutual PRO, la idea del “cambio”. O peor: de la “nueva política”, que irrumpió para superar a la “vieja política”. A través de la vigorosa insustancialidad del macrismo que envuelve, con el manto de optimismo. ¡Se puede!
Sin embargo el Hugo Blanco, como si estuviera en el Teatro IFT, retrasa. Recrea el castigo conceptual de “la Clase Dominante”.
La clase que explota, tío Plinio querido, a “los oprimidos”, y se apropia de la plusvalía.
Son los educandos del Hugo Blanco y los empleados del Neo Ubaldini los que canturreaban y aplaudían en Plaza de Mayo. Mientras los expulsados del palco, los patriotas gratuitos, favorecían de la mejor manera a Macri y se consolaban con el baño de pies en la fuente. Como si Boudou, El Descuidista, el levantino D’Elía, El Falso Negro, imploraran con Mariotto por la inspiración de un Leónidas Lamborghini que los inmortalice. O con un poema del popular Alfredo Carlino, de los pocos que aún les hace caso.
En la práctica, los patriotas gratuitos les “robaron cámara” a las decenas de miles que se concentraban en la plaza para escuchar las invocaciones de Tovarich Yasky. Con la fantasía de la “clase dominante” que no domina, en realidad, a nadie.
Trío Los Panchos de la CGT
La temida unificación sindical, de los que fueron los Gordos inquietantes, derivó, tío Plinio querido, en un bolero cordial del Trío Los Panchos.
Gracias, sobre todo, a la Banelco de Macri. Tan persuasiva como espiritual.
Alejado aquel Johnny Albino, hoy el conjunto Los Panchos

FUENTE EL CRONISTA